lunes, 28 de febrero de 2011

Pasado, presente y dinero, la rueda que gira inevitablememnte hacia un resquicio inmemorable.

Revisar los hechos del pasado contrastándolos con el presente es la clave del éxito para la evolución personal, o como mínimo nos hace dignos de preguntar acerca de si cabe esperar algo de una acción.

Pensar por pensar y no no pensar atisba un rayo de luz que no puede ver el dejar ser pensado.

Abandonarte como objeto para convertirte en sujeto con una mirada retrospectiva de los recuerdos te convierte en persona, mientras que dejarte llevar por los impulsos que te pide el cuerpo es algo completamente apático para con la muerte. Te hace perder el tiempo del cual tu dispones como ser en el mundo. Pierdes decisión y por ende solo avanzas lo inevitable mediante una monotonía enfermiza dependiente de los medios comunicativos privados.

Es por esos instantes en los que no somos conscientes del mundo que nos rodea cuando actuamos mecánicamente.

Es ahí, donde reside el error de este sistema que a nadie le gusta pero en el que mucha gente se vende a diario por las calles sin darse cuenta de como aparecen y desaparecen  $,€,etc., que es lo que mueve el mundo.

Es el dinero, nuestro pan de cada día, lo comemos tal cual, nos lo ponen delante para que lo veamos y nos enamoremos de la idea de la novedad eterna, infinita y perfecta. Se puede comprar! se puede comprar! YO YA LO TENGO!! Semidioses con su fetichismo del objeto...recordando aquí el concepto de objeto en Kant, que es cualquier ente que está ante tí pero que no eres tu y del cual solo puedes tu hacer experiencia de lo que se sucede: un mar de objetos y tu como sujeto central, que no puede conocer a los demás sujetos (noúmenos) en sí, sino que solo puede conocer sus atributos y cualidades materiales objetivas (fenómenos) "visibles", siendo él, la única fuente de conocimiento de la experiencia suya, que se deja invadir por una masa de propaganda no precisamente captable tan siquiera “objetivamente”.

Es el dinero el principal interactivo entre el objeto y tus manos, porque ya no hace falta la violencia para conseguir que seas feliz con tu objeto (ya fuere este una entidad física o metafísica), y a pesar de que felicidad no sea para todos lo que algunos tornan como un universal.

Es el dinero ese universal, omnipresente e inmortal con el que convivimos los mortales razonantes, los unos vanos, los otros avariciosos, los unos puteados y los otros insatisfechos.

Pero, cabría pensar: ¿es el dinero la clave para nuestro éxito evolutivo? ¿Nos va bien el asunto como para permitir algo de ruinas en la historia? No necesariamente, porque siempre serás más exitoso si sabes dominar tu experiencia y utilizarla en el momento adecuado, hecho posible solo si dominas este uso habitual de una buena moral con tu querido capital. Disponer de éste es ciertamente importante porque mediante pequeños aportes puede ser más beneficioso que no una comilona o un partido de futbol. Aprécialo, pues no muchos disponen de él, así que no lo malgastes porque es como dejar el grifo abierto mientras sales a correr a una máquina de gimnasio.

Razona, por favor, razona, determina por ti mismo y se digno de ser feliz.

1 comentario:

  1. Que la vida iba en serio
    uno lo empieza a comprender más tarde.
    -como todos los jóvenes, yo vine
    a llevarme la vida por delante.

    Dejar huella quería
    y marcharme entre aplausos
    -envejecer, morir, eran tan sólo
    las dimensiones del teatro.

    Pero ha pasado el tiempo
    y la verdad desagradable asoma:
    envejecer, morir,
    es el único argumento de la obra.

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