sábado, 10 de noviembre de 2012

Reflexiones_Y_punto (Y_:)

Aclaro a esta altitud de mi blog de broma dos puntos y medio*:

a) Actualizar es un verbo propio del siglo XXI tan importante como comer o cagar. Segun el DRAE:
-no se aporta raiz etimologica "legal" :S; no obstante:-

1. tr. Hacer actual algo, darle actualidad. U. t. c. prnl.
2. tr. Poner al día.
3. tr. Poner en acto, realizar.
4. tr. Ling. Hacer que los elementos lingüísticos abstractos o virtuales se conviertan en concretos e individuales, constituyendo mensajes inteligibles.

Ergo:

b) Quiero mejorar y superarme en una autoreflexión para -(<Ctrl +s)mi en(/>)- un futuro presente como ahora acerca de algo que pensé como esencial:

(Releido en mi muro de facebook) El 22 de agosto cerca de Tarrasa a través de mi celular, compartiéndolo con mis amigos, dije: "Sabes que tu vida está cambiando, cuando en vez de motivarte (con ella) con la taja de noche, lo haces con la serenidad de la mañana. Buen dia!!!" (9 "me gusta").

Añado a las 6:22 de un Domingo cualquiera que:

1. Es cierto!. Pero,

2. El ser humano necesita del mal si desea conocer un Bien. Por lo que:

3. Aún queda camino para afirmar plenamente un monismo del Ser.

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*: el medio; Nota a mis lectores -es decir, Üd.-: este blog no tiene sentido sin la intersubjetividad dialéctica (siempre espontanea, oral _Y_ propia -singular-) con el escritor. Cualquier parecido con su realidad no mediada con el autor es pura coincidencia existencial.

martes, 29 de mayo de 2012

Metafísica bibliotecaria

Me encuentro solo aquí. Todo movimiento está en mi poder porque me muevo solo, solo estoy. En que consiste mi tarea para con lo otro de lo cual tarde o temprano formaré parte?

Conseguir dinero? Porque, el dinero es un medio para llegar a un fin, no? Y si lo otro cuando pasara a fornar parte de mí, necesitara tener dinero entonces, para agrandarse más? No. Lo otro no necesita dinero. No necesita nada, porque todo es en acto. Tu quizá si, que participas de ese todo. Participar? Sí, como cuando participas por ejemplo de la alegria de otro. No le robas parte, participas de ella, pero él sigue siendo feliz igual.

Sólo yo y tu necesitamos de lo otro por el simple hecho de que no somos lo otro, sólo parte. Sólo el que tiene plena consciencia y conciencia de su ser, podrá entender que únicamente mediante el amor, podrá acercarse a lo otro antes de su inevitable explosión final, la unión con el todo eterno.

Eterno? Existe la eternidad? Yo no soy eterno. No lo soy ahora en mi plena consciencia porque los demás desaparecen a mi alrededor, para dejarme hablar y moverme a mi. Porque todos vamos hacia el mismo sitio, mejor amemos y dejemos amar. Quizá lo otro sea de alguna manera mi propio ser gritando a todo trapo que nos unamos de una vez, pero yo se que aún y así me encuentro solo aquí. Todo está en mi poder porque me muevo solo y solo estoy, por lo menos, un rato. El suficiente como para poder razonarlo.

Para qué? Eso es amar? No. Solo el amor puro es amar. Lo que cada uno haga podrá hacerlo amando a su parecer o no amando a su parecer, aun a sabiendas de su condición inevitable: la unión física con el ser, sea eterno o no lo sea. Piensa, escríbelo, planta tu ser delante tuyo. Los errores son indicio de que aún eres digno de fiar.

jueves, 2 de junio de 2011

Debate sobre el sistema

http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema

Que te voy a contar, si en la primera frase quizá nos perdamos. Y si no, imagínate en la décima; o quizás en la duodécima, o tal vez en la que hace cuarenta. No importa. Solo importas tu. Y una vez el yo tuyo se haya solucionado, qué? ahí es donde está el tema. Qué tema? Ya nos hemos perdido!

martes, 17 de mayo de 2011

Por qué? Porque sí

"Porque sí (o porque no)" es el modo de hacer entender o recordar a un ignorante su ignorancia (humana) a través de un ignorante.

lunes, 16 de mayo de 2011

Comentario acerca de "La utilidad y los inconvenientes de la historia para la vida"

http://nietzscheana.com.ar/referencias/sobre_la_utilidad.htm

El autor
Friedrich Wilhelm Nietzsche (Röcken, cerca de Lützen; 15 de octubre de 1944 – Weimar, 25 de agosto de 1900) es el escritor del texto que incluye los dos capítulos que vamos a tratar: De la utilidad y los inconvenientes de la historia para la vida.

El autor es considerado como uno de los filósofos más importantes del discurso filosófico  moderno, e influirá en gran manera sobre autores contemporáneos, quedando, como los grandes, en la ignorancia de los de su tiempo. Filólogo, músico, poeta y filósofo, Nietzsche recibió su educación en Pforta, la misma escuela en la que estudiaron Fichte, Schlegel o Novalis. Comienza a estudiar teología en la universidad de Bonn, aunque su interés por la filología y el apoyo de un maestro le motivan a estudiar en la universidad de Leipzig, donde aparte de ensancharse su interés por la lengua, se empezará a interesar más a fondo en la filosofía mediante la lectura de Schopenhauer. Seguidor de Wagner, Nietzsche consigue doctorarse sin doctorado gracias a sus trabajos en la universidad de Leipzig, y comienza a impartir clases de filología clásica en la universidad de Basilea. En esta época ya empezará su discurso filosófico, con El nacimiento de la tragedia, o Humano demasiado humano, así como el texto que nos disponemos a comentar, entre otros muchos escritos.

El tema
De la utilidad y los inconvenientes de la historia para la vida es un texto que trata, como bien anuncia su título, de historia. Ésta es tema de largo debate en el discurso filosófico de la modernidad, y  comienza a buscársele un fin desde Kant, si bien es cierto que a tratarla ya se la trata desde la ilustración griega con Herodoto o Tucídides. Por este hecho hay distintas maneras de considerar la historia, pese a que parece no haber un estándar en el modo de clasificarlas, ya que cada autor realiza un método distinto. 

Pese a esto, creo que se podría generalizar la clasificación mediante dos grandes usos de la historia. Por un lado tendríamos un uso ideológico, que apuntaría a congelar la contingencia humana, para tomarla como necesaria y encontrar una serie de causas. Tal es el uso de las filosofías sustantivas de la historia, en las cuales encontramos desde Kant, que toma la historia como un proceso que apunta a un fin y que tiene un sentido: el progreso; hasta Hegel, que dice que la historia es el despliegue del espíritu absoluto, por lo que evidente es que todo lo que ha pasado tiene una causa, el devenir, y una consecuencia, la evolución de dicho espíritu. 

Por otro lado encontraríamos un uso crítico de la historia, que quiere resaltar o revivir aspectos del pasado para poder así criticar lo que en el presente se torna como necesario. Sería éste último uso, el que Nietzsche hace con la historia. No obstante, cierto es que Nietzsche no pretende escribir historia de la filosofía, de la cultura ni mucho menos historia universal, sino que quiere poner en cuestión una posible utilidad de hacer historia, analizando si ésta sirve para la vida, es decir, en términos del propio autor, para la voluntad de poder.

El análisis
El análisis se concreta en los capítulos 2 i 3 del texto, pero haremos una revisión a lo que se dice en el prólogo y en el primer capítulo, para entrar más delante de lleno en el tema.

El texto se inicia con palabras de Goethe: “Por lo demás, detesto todo aquello que únicamente me instruye pero sin acrecentar o vivificar de inmediato mi actividad”. ¿Sirve la historia la para la vida? Es la tesis a la que se enfrenta nuestro autor. Nietzsche quiere encontrar un valor o un no-valor de la historia, y para hacerlo, se echa a un lado del historicismo de su época. Dicho movimiento se relaciona con el primer uso antes mencionado de historia, al tomarla como un devenir necesario y al querer hacer de ella una ciencia pura.. El autor, al pretender estudiar si la historia es útil, debe prescindir de toda la grandeza histórica que desarrolla el historicismo alemán, para atajar así hacia su intempestiva, es decir, para actuar contra el tiempo y, por tanto, sobre el tiempo.

En el primer capítulo el autor dará inicio al despliegue de su tesis, y para hacerlo hará notar la importancia o no importancia de la historia en el ser humano con diferencia de otros seres vivos. Es por esto que Nietzsche hará una primera comparación entre hombre y animal. El animal vive atado estrechamente al poste del momento, mientras que el hombre lo envidia ya que ve al animal feliz mientras que él no lo es. El animal vive en un presente sin memoria y según Nietzsche por eso es feliz, mientras que el hombre esta encadenado a su pasado. Es por esto que el animal vive en un modo no-histórico. Del mismo modo también envidiará al niño, ya que el niño no tiene que negar nada de lo que ha hecho, debido a que es ciertamente inocente, a la vez que ignorante de su existencia. Es cuando aprende que debido a su condición humana arrastra un pasado, cuando éste le recuerda qué es estar vivo: un imperfectum que nunca llega a perfeccionarse

A continuación Nietzsche desplegará su concepto de felicidad reiterando que ésta consiste en caminar únicamente en el momento sin necesidad del recuerdo, es decir, sin mirar atrás para ver el recorrido hecho. Para el autor es preferible esa ínfima felicidad a la máxima, ya que la máxima parece más bien un capricho que rápido se desvanece, mientras que la ínfima, a pesar de apenas vislumbrar la idea de felicidad, si lo hace constantemente, ya es digna de ser querida.

Por el contrario, rápidamente Nietzsche desvela que es imposible vivir sin olvidar y por tanto vivir siendo feliz, por lo menos continuamente, ya se trate de un individuo o de un colectivo humano. También es cierto que no únicamente existe un grado por lo que refiere a este hecho, sino que hay individuos que recuerdan (y sufren) mucho más que otros. Eleva así Nietzsche la facultad de ignorar a la más profunda e importante de las facultades porque solo cuando se ignora un pasado, puede crearse vida. Por otra banda el autor afirma que lo histórico y lo ahistórico viven mezclados en el hombre y son necesarios para la salud de los individuos, mientras que para poder crear hace falta olvidar. Nietzsche pone como ejemplo a un enamorado, para el que todo se desvanece menos su idea de belleza, creada recientemente por él y de la cual no puede ir más allá. Es así como han sucedido, narra el autor, los grandes acontecimientos de la historia, por esa ceguedad de lo ahistórico, por ese no-recuerdo de otros tiempos pasados, ya que el hombre de acción (…) actúa siempre sin conciencia. Tan sólo estudiando la historia tomando los hechos como ahistóricos, es como el autor puede elevarse a un punto de vista intempestivo.

Seguidamente Nietzsche hará una crítica indirecta a Kant, llamándolo hombre histórico. Para Nietzsche es un hombre histórico aquel que reniega de su pasado a favor de un futuro que debe traer mejores frutos. El hombre histórico recuerda para saber donde se encuentra y desear así el futuro, pero según nuestro autor esto no es puro conocimiento sino más bien una afirmación de la vida, negando el pasado y afirmando el presente, es decir, situándose en el presente y no en el pasado, a la hora de actuar.

Por otro lado tendríamos también una crítica hacía Hegel cuando Nietzsche nos habla del hombre suprahistórico. El hombre suprahistórico es aquel que considera que no hay un fin venidero, sino que el fin es cada momento, y que nada nuevo nos puede deparar el futuro, o, por lo menos, no será historia. Pasado y presente son la misma cosa, una estructura fija (…)  de significado eternamente igual. Es posible ver que lo más seguro Nietzsche se esté refiriendo al espíritu absoluto de Hegel.
Por último (en este capítulo) Nietzsche saca el martillo y concluye con unas tesis que dejan en un bajo nivel a todo historicismo. En primer lugar Nietzsche afirma que un hecho pasado es algo acabado y enterrado y que por eso al estudiarlo no sirve para nada en el momento en el que se estudia, al no ser presente sino pasado zanjado, y por eso, en segundo lugar, la historia comprendida como ciencia pura parece que quiera renacer algo muerto que explique un presente o que ayude a cambiarlo, y que por ese mismo hecho no puede ser una ciencia primera, sino que debe estar relegada a la vida. Ha de ser subordinada al presente y ayudar, pero no gobernar.

En los capítulos dos y tres, Nietzsche dividirá en tres ramas la utilidad de la historia para la vida: la historia monumental, la historia anticuaria y la historia crítica. Seguiremos este orden para describirlas, y luego reuniremos las conclusiones, aunque hay que decir que Nietzsche aclara a lo largo del texto varios hechos compartidos.

La historia monumental pertenece, según el autor, al hombre de acción, aquel que quiere hacer algo, dejar mella, y que para ello recurre a la historia, para aprender del pasado mediante ejemplos. En esta utilidad de la historia, los grandes fenómenos destructivos de las personas forman un correlato que une a la humanidad en un universal, y que necesita al bando perdedor para que haya un ganador, ya que ellos no quieren más que una cosa: vivir a cualquier precio

Pero Nietzsche se plantea para qué deberá serles útil este tipo de historia a los hombres de acción. Responde que ellos cuando miran hacia el pasado y contemplan la grandeza de la humanidad, lo que quieren es perpetuar esa grandeza otra vez. Mediante al pasado buscan, en un presente, un camino más firme que el que tuvo su antecesor, ya que saben algo que el otro no sabía, o por lo menos eso creen.
Por otro lado bien es sabido que nunca se sabe cómo puede acontecer el devenir y que los fenómenos nunca se suceden de la misma manera. Por eso la historia monumental siempre igualará fenómenos para que parezcan iguales hechos que no lo son. Es por este hecho que al hacer una utilidad monumental de la historia como imperante sobre las otras dos formas útiles de hacerla, estamos embelleciendo unos hechos que no tuvieron por qué ser estrictamente como nos cuentan Por eso mismo se daña al propio pasado, cuando en realidad la pretensión era la de ensalzarlo. Nietzsche recuerda cuan peligroso puede ser que los hombres de acción utilicen este tipo de historia, ya que al estar manipulada puede hacerles creer que lo que brilla es oro. 

También, en el caso contrario, Nietzsche compara esto mismo con el arte. Para el monumental, un artista que acaba de crear una obra que podría ser la más gloriosa de la historia, no es nada, al no pertenecer a dicha historia. Es un contrasentido. Alaban la acción de un presente pasado, ignorando su presente y el presente pasado en sí, al ignorar la verdadera forma de los fenómenos pasados, ya que solo ven, como el enamorado, las florituras que encubren la verdad, ignorando todo lo que la rodea, ya que lo que es grande, ya está ahí (…) dejad a los muertos que entierren a los vivos.

En segundo lugar está la historia anticuaria, que es aquella que le sirve al individuo para entender su existencia y así valorarla. No es que posea objetos porque le recuerden a algún hecho, sino que los objetos mismos son su identidad. El espíritu (como historia) de la casa del individuo, el espíritu de su familia o el espiritu de su ciudad es su propio espíritu. El individuo no recuerda el pasado, sino que lo siente y re-vive. 

El individuo anticuario siente felicidad y gratitud mediante el recuerdo cuando vive, mientras que el monumental solo ve ruina y desamparado en una posible realidad que sería la misma para ambos. Para Nietzsche este es el verdadero sentido histórico, el ser un pasado y continuar siéndolo, justificando así la existencia.

Pero evidentemente un solo uso de la historia anticuaria tiene sus contradicciones, y, acudiendo el autor a la metáfora de un árbol que siente sus raíces más que verlas, compara así mismo al anticuario con el pasado. La historia anticuaria toma como importantes, fenómenos que no lo son e ignora otros que si que fueron importantes. Podemos creer que algo es universal mientras que es una mera casualidad a la vez de que no podemos englobar todo en una sucesión de hechos general ya que cada hecho es quizá sumamente importante y separado de los demás. Por esta misma razón, cuando la historia anticuaria le puede a la vida incapacitándola de su voluntad de poder, es cuando la vida llega a su fin, ya que no puede seguir adelante por un exceso de admiración, de adulación del pasado, ya que la historia anticuaria sabe sólo como conservar la vida, no cómo crearla.

Por eso entra en juego una tercera historia, la crítica. La historia crítica lo que quiere es romper algo con el pasado, llevarlo a tribunal para juzgar el porqué de un presente aparentemente injusto y que, en parte, rechaza la vida. Pero para nuestro autor no se trata de justicia o de clemencia, sino de un reclamo por la vida, ya que el pasado está muerto y el presente no. Hay que olvidar aquello que nos parece injusto del pasado, así como ensalzar aquello que nos parezca bello. Es por esto que debemos analizar la historia, para extraer lo provechoso y tirar a la basura lo no provechoso. 

Por el contrario debemos andarnos con cuidado, ya que nosotros mismos somos el resultado de las fechorías de nuestros antecesores. Quiza estos últimos, ellos pudieron interpretar las consecuencias de sus acciones como progreso, cuando en realidad es retroceso, y que del mismo modo nosotros al ser justos ahora, podemos ser injustos, vistos desde un después. Es por esto que se requiere mucha fuerza para poder vivir y olvidar que vivir y ser injusto son la misma cosa.

La conclusión del análisis
Vistas las palabras de Nietzsche, podemos resumir que efectivamente la historia sirve para la vida, cosa que cuestionábamos al inicio del comentario, pero: 

- La Historia siempre ha de quedar subordinada a la vida. Tan solo puede ser útil en caso de que esté subordinada, ya que de caso contrario nos haría “perder el tiempo”, aparcando la vida a un lado para dar sentido a algo muerto, sin ayudar a algo vivo, o a que lo vivo pueda crearse.

- Para que sea útil, además, debe seguir una serie de sistemas. Con tan solo un uso monumental, un uso anticuario o un uso crítico no puede sernos útil, ya que nos deslumbraría tanto fenómeno pasado y cegaría el presente en el cual debemos vivir.

- Solo mediante el uso compartido de las diferentes formas de tratar la historia, podremos hacer de la historia algo útil. Si solo trabajamos con una forma de hacer historia podemos caer en el error de tomar el pasado de una forma, la cual no explica bien los hechos acontecidos, como ocurría con la historia monumental. Ésta debe estar siempre contrarrestada con la crítica para obtener la máxima veracidad, a sabiendas que eso será empresa difícil.

Por lo que atañe a una crítica de Nietzsche creo digno de resaltar que el autor no es un ejemplo brillante de sistema filosófico tal como Kant o Hegel que remiten y enlazan su propio vocabulario y hacen constantes referencias a datos concretos y por así decirlo “tangibles”, pero por otra parte cabe destacar que si bien Nietzsche no es sistemático, ciertamente se hace entender más que sus antecesores, al utilizar un vocabulario más llevadero y unas expresiones y ejemplos más entendedores. Tal es el caso de la metáfora del árbol y sus raíces en la historia anticuaria. 

Nietzsche es un gran pensador, y si es cierto que no es la cúspide de la filosofía de la historia, también lo es que merece ser estudiado en esta materia, ya que su apuesta por la vida, y la subordinación de la historia para con la existencia parecen premisas fundamentales para hacer un buen uso de la Historia i/o la historia, ya sea colectiva o individual.

La sentencia del pasado es siempre un oráculo: ¡y sólo como constructores del futuro, como sabedores del presente podréis entenderlo!

Bibliografía
Nietzsche F. W.  De la utilidad y los inconvenientes de la historia para la vida (link al inicio del comentario)
Jimenez Moreno L. El pensamiento de Nietzsche, Ediciones Pedagógicas, Madrid, 1994.
Pablo Koch S. Nietzsche, colección Grandes Pensadores, Planeta Deagostini, Madrid, 2007
Habermas J. El discurso filosófico en la modernidad, Editorial Katz, Uruguay, 2010

sábado, 9 de abril de 2011

Flexión del momento

El mundo se puede gobernar con tan solo una frase, o quizas una palabra, pero para cada uno esa sentencia es individual, clara y distinta. No? más de una? avaricioso! Ah, depende del momento. Pero el momento solo es uno: ahora. A-hora? Y se mató.